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martes, 29 de octubre de 2024

Fortaleza extraordinaria para situaciones inusuales

“Yo soy tu Dios que te esfuerzo. Siempre te ayudaré. Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41: 10.

 Los problemas que enfrentamos muchas veces son como golpes que recibimos y que nos dejan abatidos, sabiendo que no tenemos en nosotros mismos recursos para resolverlos, revisamos la carga y reconocemos nuestra impotencia porque no podemos llevarla. No vemos razones para seguir adelante, ni siquiera para intentarlo de nuevo porque nos arropa el temor de que fallaremos de nuevo, de que el fracaso será real una vez mas. 
 
Para esos momentos en la vida cuando nuestras fuerzas faltan, nos abandona el animo y se pierde la esperanza, es la promesa de Isaías 41:10 “Yo soy tu Dios que te esfuerzo”. Puede ser que la realidad nos diga que estamos perdidos, pero la Palabra nos dice que Dios nos dará fuerzas. Es un Dios Omnipotente, así que su provisión de fortaleza es segura, es Omnisapiente, por lo que será de acuerdo con lo que necesitemos en el momento. Deuteronomio 33:25 dice “Como tus días serán tus fuerzas”. 

Sea cual sea el tipo de prueba que estemos enfrentando, podemos estar seguros de que si clamamos con fe Dios nos proporcionará la sabiduría, el valor, el dominio propio, la paciencia, la calma ante las tempestades, tanto que hasta nosotros mismos estaremos sorprendidos de que podamos obrar contrario a nuestra naturaleza. Y, es que Dios nos da fortaleza extraordinaria cuando tenemos situaciones inusuales, para que podamos avanzar con Su poder en vez de nuestra debilidad. Su promesa es segura, nos sostendrá con Su Diestra.

Dios Eterno, Padre de amor y misericordia, gracias porque cuando mis fuerzas fallan Tu estás ahí para sostenerme con Tu Diestra poderosa. Te amo y quiero servirte de todo corazón, ayúdame a mantener mi confianza en tus promesas. Por Jesús, amén.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Una reflexión sobre la indecisión

 Deuteronomio 2:1-3 “Entonces nos volvimos y partimos hacia el desierto, rumbo al mar Rojo, como el SEÑOR me había dicho; y rodeamos por muchos días la región montañosa de Seír. Y el SEÑOR me habló diciendo: ‘Bastante tiempo han rodeado estos montes, diríjanse hacia el norte”.


Los montes son un símbolo de las situaciones que atraviesas, los problemas que enfrentas, las circunstancias que te rodean. Son montes altos y escarpados, el camino no está claramente definido en ellos, los días se van buscando formas de rodearlos, de seguir adelante con la rutina establecida y que parece ser tan difícil de romper.

Puede ser necesario que hayas tenido que vivir esa experiencia para que aprendieras lecciones valiosas que Dios tenía para ti, para que aprendieras a escuchar su voz guiándote en medio de ese camino que desconocías, para que reconocieras su mano librándote de peligros, para que tu fe creciera y dependieras mas de su conducción. Los montes de la vida sirven para desarrollar competencias indispensables que no se pueden adquirir en los valles. Allí se aprenden lecciones de confianza, fortaleza, se afina el carácter y se renuevan las fuerzas al respirar un aire mas puro. El monte es el mejor lugar para prepararse para la lucha.

Pero, llega un momento en la vida cuando tienes que dejar de dar vueltas alrededor de los montes y tomar una dirección. Así que, afina tu oído para que puedas escuchar la voz de Dios que te indica cuando es el momento de dejar la montaña, cuando cerrar ese ciclo de aprendizaje y preparación y abrir uno nuevo. Cuando es la hora de dirigirte hacia el norte, donde está la nueva aventura con Dios, donde pondrás en práctica aquellas habilidades que adquiriste mientras estabas en el monte.

Padre eterno, gracias por los montes de mi vida, gracias porque por escarpados que sean se que puedo contar con tu cuidado y dirección. Ayúdame a ejercitar mi fe en ti, confiar en tu conducción siempre, pero sobre todo, ayúdame a permitir que tu moldees mi vida para que puedas lograr en mi lo que quieres hacer. En el nombre de Jesús, Amén.

Soy Anna, recordándote que sea en valle o en montañas, Dios sea tu guía y sostén.

martes, 15 de octubre de 2024

"Mi porción es Jehová"

 


La vida puede llevarte a lugares buenos o no tan buenos. Puede ser que tus pies pisen caminos donde te sientas super bien, que crezcas en lo que hagas y que todo te sonría. Pero, si algo debes tener claro en esta vida, es que todo puede cambiar en un momento. Y lo que era bueno y maravilloso puede perderse en un segundo. Lo que te parece bueno en momento puede volverse en tu contra en otro, por lo que la esperanza no esta segura si la tienes en personas u objetos por valiosos o seguros que parezcan ser, porque cualquier cosa puede pasar que haga variar su seguridad o valor.

El profeta Jeremías en Lamentaciones 3:24 dice “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.”

El único lugar seguro donde puedes poner tu esperanza es en Dios, porque El nunca cambia, no varía. Y si en un momento pierdes de vista su mano, sigue confiando en Su corazón, que sabes está lleno de amor por ti. Puedes pasar por aflicciones por un tiempo, las pruebas pueden ser duras, pero en cada momento difícil busca una prueba de amor en los detalles que rodean tu vida, en medio de las circunstancias difíciles pide ojos espirituales para captar esos rayos de luz que te indican que El está ahí, acompañando, sosteniendo, guiando, siempre presente, nunca ausente.

Cuando Jehová es tu porción, nada ni nadie puede quitarlo de ti, su valor no cambia y siempre pisas suelo seguro, por lo tanto, puedes esperar en El.

Dios eterno, ayúdame a recordar que eres mi Padre, que eres mi Sustentador y Ayudador. Que solo en Ti puedo tener seguridad y esperanza. Reposo en Tus Manos, confío en Tu Corazón porque he aprendido que me amas, aunque a veces el horizonte esté oscuro y sombrío. En el Nombre de Jesús, Amén.

Soy Anna, recordándote que cuando no puedas ver la mano de Dios confíes en Su Corazón.

miércoles, 2 de octubre de 2024

¿Dónde estacionas tu mente?

 

¿Dónde estacionas tu mente?

«Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. […] Háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes» (Fil. 4: 8-9).

Hoy te invito a pensar en tu mente como que es un vehículo y tu eliges donde lo estacionas. Todos sabemos que cuando se trata de estacionamiento, todo se reduce a una palabra: ubicación. Si eliges un buen lugar con cobertura, seguridad y fácil acceso estarás satisfecho, en cambio si eliges un lugar que no tenga estas características tendrás problemas tarde o temprano.



Hay un dicho famoso «PIENSA MAL Y ACERTARÁS», que se expresa con la intención de proveer consuelo en la vida. Pero esta filosofía está en total oposición al mensaje de la Biblia, que nos dice en Filipenses 4:8-9: «Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. […] Háganlo así y el Dios de paz estará con ustedes”. Pensar de este modo puede vivir sospechosos de todos los que nos rodean con o sin razón y nos lleva hacia el pesimismo y aislamiento innecesarios. nos convierte en personas suspicaces cuando no hay motivos para ello que están previendo solo resultados negativos o nos condena a un círculo de pesimismo y aislamiento innecesario. Además de que es altamente destructivo dedicar las energías a rumiar lo falso, lo que no es recto ni merece respeto, lo impuro y desagradable.

Cuenta la historia de dos hermanos gemelos, uno que era optimista y otro que era totalmente pesimista. Ambos fueron sometidos a un experimento. El gemelo pesimista fue llevado a una habitación llena de juguetes. Pero, a pesar de eso, se mantuvo quejándose y llorando. Aunque su ambiente era bueno, su mente estaba centrada en encontrar detalles negativos. Por otro lado, el gemelo optimista fue colocado en una habitación llena de excremento de caballo con una pala. Miró a su alrededor y empezó a sacar excremento con la pala tan rápido como podía. Cuando le preguntaron por qué estaba haciendo eso, respondió: “Con todo este excremento, por aquí debe haber un poni al menos”. A pesar del ambiente desagradable en que estaba, buscó un aspecto positivo.



Es quizás momento de que fijemos nuestra visión en el poni, aunque no lo estemos viendo. La realidad es que, mas allá de lo que nos rodea, está un Dios que nos ama y que nos invita a mantener nuestra confianza y esperanza. Es tiempo de estacionar nuestra mente en Sus promesas en vez de los distractores negativos que nos rodean. “Tenemos el deber de cultivar el pensamiento positivo.” – Ellen G. White