La vida
puede llevarte a lugares buenos o no tan buenos. Puede ser que tus pies pisen
caminos donde te sientas super bien, que crezcas en lo que hagas y que todo te sonría.
Pero, si algo debes tener claro en esta vida, es que todo puede cambiar en un
momento. Y lo que era bueno y maravilloso puede perderse en un segundo. Lo que
te parece bueno en momento puede volverse en tu contra en otro, por lo que la
esperanza no esta segura si la tienes en personas u objetos por valiosos o
seguros que parezcan ser, porque cualquier cosa puede pasar que haga variar su
seguridad o valor.
El profeta
Jeremías en Lamentaciones 3:24 dice “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por
tanto, en él esperaré.”
El único
lugar seguro donde puedes poner tu esperanza es en Dios, porque El nunca
cambia, no varía. Y si en un momento pierdes de vista su mano, sigue confiando
en Su corazón, que sabes está lleno de amor por ti. Puedes pasar por
aflicciones por un tiempo, las pruebas pueden ser duras, pero en cada momento
difícil busca una prueba de amor en los detalles que rodean tu vida, en medio
de las circunstancias difíciles pide ojos espirituales para captar esos rayos
de luz que te indican que El está ahí, acompañando, sosteniendo, guiando, siempre
presente, nunca ausente.
Cuando
Jehová es tu porción, nada ni nadie puede quitarlo de ti, su valor no cambia y
siempre pisas suelo seguro, por lo tanto, puedes esperar en El.
Dios
eterno, ayúdame a recordar que eres mi Padre, que eres mi Sustentador y
Ayudador. Que solo en Ti puedo tener seguridad y esperanza. Reposo en Tus Manos,
confío en Tu Corazón porque he aprendido que me amas, aunque a veces el
horizonte esté oscuro y sombrío. En el Nombre de Jesús, Amén.
Soy Anna,
recordándote que cuando no puedas ver la mano de Dios confíes en Su Corazón.
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