2 Reyes 2:9-10 “Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.”
Las distracciones de esta vida pueden ser la causa de que perdamos la bendición que necesitamos, porque recibirla tiene un requisito esencial y es el mantener nuestra atención en Dios, que es la fuente de esa bendición. Elías solo le puso esa condición a Eliseo, este debía mantenerse atento para ver cuando fuera arrebatado de su lado. Fíjate que iban caminando y el solo hecho de caminar es una actividad que requiere que prestemos atención adonde pisamos y a lo que está a nuestro alrededor, pero también iban conversando que era otra actividad a la que Eliseo debía poner atención. Sin embargo, se requería que el enfoque principal de su accionar en ese viaje fuera el ver cuando Dios llevara a Elías de su lado, esa sería la prueba de que El podía hacer diferentes cosas sin perder de vista lo mas importante. Lo que pidió Eliseo era difícil, el recibir doble porción del Espíritu que tenía Elías no era cosa sencilla. Pero a mayor bendición mayor el desafío, mayor la concentración, mayor debe ser el enfoque.
Hay diferentes
distractores, algunos dentro de ti, otros que buscas, algunos
que se te imponen, pero en medio de todos ellos aun puedes elegir mantener tus
pensamientos enfocados en Dios.
Cada día a tu
alrededor estarán ocurriendo multitud de eventos, cuida que no te impidan
que alcances tu bendición.
Estas recorriendo
diferentes caminos, de trabajo, de situaciones de salud, de conflictos internos
o externos, pero necesitas mantener la vista en el Dios que puede darte la bendición.
Siempre habrá
muchas voces a tu alrededor, cuida de mantener tus oídos afinados para percibir
los susurros del Espíritu Santo, sus indicaciones de que hacer y hacia donde
ir.
Dios Eterno,
gracias por tus promesas de bendición. Ayúdame a mantener el enfoque en medio
de todos los distractores que están dentro de mi o a mi alrededor, que mi mente
pueda estar conectada con el cielo, porque busque relacionarme contigo cada
día. En el Nombre de Jesús, Amén.
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