11 “Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. 12 Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” (Jueces 6).
Quizás, al
igual que Gedeón estás haciendo lo mejor que puedes de acuerdo con tus
posibilidades, estas sobreviviendo en medio de situaciones que están mas allá de
tu comprensión, soportando pruebas que laceran tu alma, manejándote en medio de
problemas cuyas soluciones están mas allá de lo que puedes proveer o siquiera
visualizar. Quizás has llegado al límite de tus fuerzas y solo estas viviendo
el día a día, y lo último que podrías hacer es aplicarte a ti mismo los
adjetivos esforzado y valiente. Puedes considerar que es mejor esconderse y
sobrevivir como puedas. Sin embargo, quiero decirte que se necesita valor para
vivir en medio de situaciones y circunstancias difíciles. Hay que ser valiente
para levantarse cada día y enfrentarse a la incertidumbre, a las dificultades,
a la enfermedad, al dolor emocional, a la separación, a la distancia, a la
soledad, a los planes desechos, a los problemas, a la frustración, a la
esperanza perdida, a las necesidades insatisfechas, al rechazo, la crueldad, el
abandono, a los errores propios o ajenos y, sobre todo, a las consecuencias de
esos errores. Pero, el esfuerzo que haces puede pasar desapercibido para los demás,
pero no para Dios. Su mirada de amor se posa sobre ti hoy reconociendo que
estas luchando con muchas situaciones, pero que eres alguien valiente, alguien
que se esfuerza. Alguien que puede cumplir una misión especial para liberación de
ti mismo y de los que te rodean. La vida es una lucha constante, pero si peleas
del lado de Dios, El te dará las pautas para que salgas victorioso, y esa
victoria será no solo para ti sino para aquellos que están a tu lado. Milagros maravillosos
ocurrirán si caminas con fe, al lado de ese Capitán que no solo da ordenes, sino
que camina a tu lado, que te da pruebas de Su presencia en medio de las
circunstancias difíciles de tu vida, que te sostiene cuando todo parece oscuro,
quien llena tu corazón de gozo cuando a tu alrededor todo parece perdido. Y que
te da la victoria por medios que al simple ojo humano parecen imposibles. Y la
victoria mas grande es que continúes de pie.
Padre amado,
reconozco que soy débil, pero te agradezco porque contigo puedo ser victoriosa.
Tu me proporcionas las fuerzas para enfrentar cualquier batalla y permanecer de
pie. Guíame en este día, dame la dirección que necesito para enfrentar
cualquier situación en el Nombre de Jesús.
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