sábado, 28 de septiembre de 2024

Que la multitud no te impida tocar a Jesús

 


Su vida no era fácil.  Enferma por 12 años, y no con cualquier enfermedad, sino con un sangrado. Sangrar es difícil por una hora, un día, un par de meses, pero 12 años es ya demasiado. No sabemos porque vino esa enfermedad, solo que la padecía y que esta traía distintas consecuencias a su vida. Después de constantes visitas a distintos médicos y tratar diferentes tratamientos su dinero se consumió, pero la enfermedad continuó. Debido al tipo de enfermedad que tenía, tuvo que alejarse de su familia, probablemente vivir con otros que tuvieran una condición semejante, porque para la sociedad de la época estaba impura. La sombra de la muerte que se cernía sobre ella era el constante recordatorio de lo que le esperaba. Pero quizás lo mas fuerte era que la soledad era su compañera constante.

Hasta que un día, cuando ya no había esperanza, escuchó los comentarios de un hombre que hacía milagros. Su nombre era Jesús y caminaba por los distintos pueblos sanando a personas que nunca habrían tenido esperanza si no fuera por El, los leprosos, los paralíticos, ciegos, entre otros. Así que en su corazón empezó a crecer una semilla de esperanza y otra de fe. Quizás si podía encontrarse con ese maestro y explicarle su caso, El tendría misericordia de ella.

Ese día escuchó la algarabía del pueblo: Jesús había llegado y estaba caminando cerca de donde ella se encontraba. Se levantó con la mente llena de ideas de que haría, que diría cuando lo viera. Pero no contaba con que habría tanta gente a su alrededor. Estaban los que lo seguían de corazón, pero también estaban los que querían un beneficio y otros que estaban allí solo para tener algo que contar a sus enemigos. El problema es que entre todos era muchos y cada vez se sumaban mas.

El plan A se fue a pique, no seria muy posible tener una entrevista personal. En cambio, podría ser que pudiera llegar cerca quizás lo suficiente para tocarlo. Si lograba hacerlo, pensó, eso seria suficiente (Marcos 5:27-28). Y, pensó que, quizás de esa forma era mejor, nadie se daría cuenta de lo que había hecho. Así que, se acercó lo mas que pudo, estiró su mano hasta poder tocar su manto y en ese toque puso toda su fe, toda su esperanza. Y eso fue suficiente. Al instante se secó la fuente de su sangrado, sus células respondieron al poder de su Creador (Marcos 5:29). Y ella, inmediatamente se levantó y empezó a retroceder.

Pero, Jesús se detuvo al sentir que había salido poder de El (Marcos 5:30), y con El se detuvo toda la gente, por lo que ella no podía salir, las personas eran un muro a su alrededor. Al escuchar la voz de Jesús preguntando quien lo había tocado, su corazón se estremeció, y permaneció callada esperando que el tumulto pasara. Las respuestas de todos no se dejaron escapar, había demasiado gente alrededor y muchos estaban lo suficientemente cerca como para tocarlo. Pero, Jesús no se dejó amilanar por estas respuestas, sino que insistió en saber y “Él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto” (Marcos 5:32).

Al verse descubierta, no le quedó mas que venir delante del Maestro, quien le respondió con gran amor. Marcos 5:33-34 concluye la historia diciendo “Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, fue y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. Él le dijo: —Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda sanada de tu azote”.

Lecciones que puedo sacar de esta historia:

-          -Que la multitud no te impida acercarte a Dios. A pesar de esta, puedes mantenerte en la dirección correcta, la que te lleve ante El.

-         -No importa el tamaño de la multitud, Dios esta consiente de tu presencia. El te ve y te escucha.

-         -Dios conoce nuestras necesidades. Es la única mujer a la que Jesús le dijo “hija”. Su necesidad física era ser sana de la enfermedad, pero dentro de ella había necesidades emocionales, espirituales que Jesús comprendía y a las que deseaba atender también. Lo mismo pasa contigo y conmigo hoy. El cielo está pendiente de esas heridas que nadie mas ve, de esas huellas que nuestro pasado, nuestros errores han dejado en nosotros. Y hoy nos dice “hija, hijo estoy aquí para restaurar tu vida de forma completa, no solo lo que tu crees que tienes, sino todo”. No importa el diagnostico físico o emocional de los demás o de nosotros mismos, nuestro Creador está dispuesto hoy a restablecernos.

-          -Hay una diferencia muy grande entre un toque casual y un toque de fe. El primero pasa desapercibido, el segundo cambia toda tu existencia.

-         - La fe es esa actitud de total dependencia, reconociendo que no somos nada, pero abrimos nuestras manos vacías ante Dios para que Su gracia nos cubra.

-        -Ella quería pasar desapercibida, como estaba acostumbrada a vivir por 12 años. Pero, en cambio, tuvo una audiencia con el Rey de reyes y fue restaurada ante ella misma y ante la comunidad que la rodeaba. “Vete en paz, porque ya no necesitas preocuparte por lo que te atormenta, tienes tranquilidad, plenitud en Dios.”

Que esa sea nuestra experiencia hoy. Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

¿Por qué cosas estamos cambiando nuestra vida?

 “El precio de cualquier cosa es la cantidad  de vida que tu das a cambio” Thoreau

Precios. Costos. Inversión. Ganancias. Perdidas.

Vivimos en un mundo donde todo tiene un precio, no hay nada gratis. Desde la comida, el conocimiento, los servicios y pasando por cosas en las que ni siquiera pensaríamos, hay que pagar para obtener lo que queremos tener. Eso es algo que tenemos claro en nuestras mentes, que solo dando algo obtendremos el bien que necesitamos.

Sin embargo, hay un precio que muchas veces no se calcula, porque luchando por conseguir los bienes materiales o inmateriales, estamos dando a cambio no solo un pago monetario, sino que estamos dando algo más. Y muchas veces hacemos ese cambio sin pensar en lo que estamos haciendo. Simplemente hacemos el cálculo de lo que costará monetariamente, vemos el tiempo que nos tomará lograrlo y luego realizamos la inversión. Pero, realmente lo que estamos invirtiendo es nuestra vida. Tiempo que no vuelve atrás, decisiones que no podemos devolver, energía gastada, situaciones que no podemos borrar de nuestra mente. Personas a las que hemos hecho daño ya sea por ignorancia o a propósito. La salud que se pierde muchas veces de forma irreparable. La familia y amigos que se dejan de lado porque tenemos metas que alcanzar y siempre pensamos que podemos explicar y que ellos entenderán, pero sobre todo que todo seguirá igual a como está en nuestra mente. La relación con Dios, que no se cultiva adecuadamente, y que la dejamos tan solo en una oración apresurada cuando estamos en necesidad. Actos de bondad que dejamos de lado porque requieren de una inversión de tiempo, dinero y esfuerzo del que no disponemos.

Pues, ¿de qué le sirve al hombre si gana el mundo entero y pierde su vida? ¿O qué dará el hombre en rescate por su vida? Mateo 16 26.

Saber vivir es saber tomar decisiones. Porque al final, más que el dinero u otros recursos invertidos, lo que se está gastando es la vida. Así que respondamos con sinceridad: ¿Por qué cosas estamos cambiando nuestra vida? ¿Vale la pena el sacrificio?

Dios eterno, te agradezco porque me has creado de forma maravillosa. Ayúdame a comprender esta verdad y a valorarme a mi y a los que me rodean como tu deseas que lo haga. Que busque relacionarme contigo por encima de todo, sabiendo que una vida sin Tu presencia está vacía, aunque tenga muchas cosas. Gracias porque me amas y has hecho lo imposible por salvarme. En el nombre de Jesús, Amén.